Hoy he recuperado por casa un CD de música clásica que nos regaló un tío mío hace mucho tiempo.
Lo recuerdo con especial cariño, porque hubo una temporada que lo poníamos absolutamente todos los fines de semana en el equipo del salón de casa.
Además en esa misma época tuve a una de mis mejores profesoras en el instituto. La recuerdo muy bien, se llamaba Silvia. Con su carácter fuerte, sabía imponerse. Era seria, pero amable. Y consiguió que me encantara la música clásica, en todos sus aspectos. Nos enseñó muchísimo. No sólo historia de la música como hacen muchos ahora, si no mucho más. Nos exigía en las audiciones que supiéramos distinguir, por ejemplo, cuántos instrumentos de cuerda sonaban en esa pieza, ya no sólo qué tipo de instrumento de cuerda era...
Nos exigía mucho. Pero aprendimos mucho. Y creo que me influyó tanto que por eso tengo buen oído para los idiomas. Con ella aprendí a repetir sonidos y a memorizarlos. No toco ningún instrumento... es una pena... pero el oído intento conservarlo y seguir aprendiendo de la música que escucho.
Me gustaría ser tan buena profesora como ella lo fue. Ser profesora no ha sido mi vocación, pero ahora que estoy en ello, pienso que ojala pudiera ser como ella... o como algún otro profesor que he tenido en la carrera.
Esta pieza que os pongo en un vídeo ahora, forma parte de una película ya antigua, muy buena, y que aparece en el CD que os mencionaba de mi tío. Es sobrecogedora, alarga el sonido lentamente haciéndolo subir muy alto, metiéndote en esa escala y dejándote, justo en un silencio que se hace larguísimo, con el corazón en un puño.
Aquí os la dejo, a ver qué os parece:
Lo recuerdo con especial cariño, porque hubo una temporada que lo poníamos absolutamente todos los fines de semana en el equipo del salón de casa.
Además en esa misma época tuve a una de mis mejores profesoras en el instituto. La recuerdo muy bien, se llamaba Silvia. Con su carácter fuerte, sabía imponerse. Era seria, pero amable. Y consiguió que me encantara la música clásica, en todos sus aspectos. Nos enseñó muchísimo. No sólo historia de la música como hacen muchos ahora, si no mucho más. Nos exigía en las audiciones que supiéramos distinguir, por ejemplo, cuántos instrumentos de cuerda sonaban en esa pieza, ya no sólo qué tipo de instrumento de cuerda era...
Nos exigía mucho. Pero aprendimos mucho. Y creo que me influyó tanto que por eso tengo buen oído para los idiomas. Con ella aprendí a repetir sonidos y a memorizarlos. No toco ningún instrumento... es una pena... pero el oído intento conservarlo y seguir aprendiendo de la música que escucho.
Me gustaría ser tan buena profesora como ella lo fue. Ser profesora no ha sido mi vocación, pero ahora que estoy en ello, pienso que ojala pudiera ser como ella... o como algún otro profesor que he tenido en la carrera.
Esta pieza que os pongo en un vídeo ahora, forma parte de una película ya antigua, muy buena, y que aparece en el CD que os mencionaba de mi tío. Es sobrecogedora, alarga el sonido lentamente haciéndolo subir muy alto, metiéndote en esa escala y dejándote, justo en un silencio que se hace larguísimo, con el corazón en un puño.
Aquí os la dejo, a ver qué os parece:
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