Se me cayó todo de golpe. Ya vale de mentirme a mi misma y decirme, de vez en cuando, que ya estoy mejor, que voy más encaminada.
No.
Sólo me miento para sentirme algo mejor en el momento. Pero la verdad ya la he visto.
Llevo en un estado de depre desde el final del erasmus. Entonces me di cuenta de que se me acababa la tranquilidad, lo establecido, y que empezaba a tener que pensar en mi misma.
Pero lo único que he estado haciendo ha sido soñar. Convencerme a ojos cerrados de que sabía lo que hacía y a donde iba. Y lo único que he hecho bien y porque he querido hacerlo, ha sido trabajar. ¡Y menos mal! Porque de ello no puedo prescindir. Dependen de mi varias personas.
¡Pero ya basta de hacer castillos en el aire! ¡Así no me ayudo! No puedo decidir que hago una cosa y que gracias a ella toda mi vida será maravillosa, porque así me pego batacazos bestiales cuando me abren los ojos.
Tengo que dejar de soñar y pensar en el presente. No puedo agobiarme en un vaso de agua. Tengo que dejar de temblar al pensar que si me quedo ahora como estoy me estancaré en una vida que no me gusta y que no es la que quiero tener.
Tengo que empezar a aprender de mi y a mejorarme. Aprender a dejar a un lado lo que no me gusta de mi misma y seguir adelante sabiendo, y no olvidando, que una vida cuesta trabajo y tiempo. Y que lo más importante, ahora que además tengo el tiempo, tengo que cuidarme en todos los sentidos. Animarme y hacer de todo poco a poco. Hay tiempo y que hay que disfrutarlo. Todo ayuda a crecer como persona, a ser más capaz, más segura y sobretodo, más feliz.
Ahora empieza de verdad la nueva etapa. Ante todo, paciencia conmigo misma.
Tengo que recuperar mi alegría. Lo necesito más que nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario