lunes, 13 de octubre de 2008

Quien te quiere, te quiere y esa sensación no tiene por qué perderse.

Necesitaba despejarme y no pensar en mis habituales lios de cabeza.
Y ya por fin creo que lo he conseguido... a base de salir con mi gente e ir dos veces a la fiesta de la cerveza, ¡jejeje!! ¡Qué vivan los Pilares!!!
De verdad que me han sentado bien. Eso, y que por fin empiezan a salirme las cosas más o menos...
Pluriempleada no he llegado casi ni a ser... pero al menos no me he quedado en la calle... ¡que no es moco de pavo! y además el trabajo que mantengo es el que de verdad me interesa, así que no debería entristecerme tanto, ¿no?
Pasa que la pela es la pela y ya me había hecho a la idea. ¡Pero bueno! que tampoco está nada mal lo que tengo. Y, ¡por fin! podré hacer el máster con el que llevo dando el coñazo ya ni se cuanto tiempo... (en casa aún no lo saben, hasta que no rellene todos los papeles no pienso decir ni pío por si acaso...)
De todas formas ha sido gracias a mi gente que por fin he podido volver a pensar en positivo... a mi peque y a sus comeflores (que cada vez me hacen sentir más agusto cuando me uno a ellos);

a mis niñas, que ya las echaba de menos... y a un niño que me ganó el corazón en mi tierra preferida y que de golpe y porrazo me ha recordado que la amistad es la amistad, y que aunque seas un desastre (como lo soy yo) si las personas que tienes a tu alrededor te quieren, ya podrán pasar más de mil años que esos amigos no se pierden. Sólo hay que quererlos, como poco, de la misma forma.
Ojala me ocurra igual con el resto de esas personitas que dejé bajo ese cielo gris, aunque en nuestros corazones y nuestras mentes la imagen brille casi tanto como dos soles.

1 comentario:

Noelia dijo...

Pon fotos de la bodaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! besos