Otra vez en un bus escribiendo algo para mi blog… ¡que hace siglos que ni lo miro! Pobres de mis lectores que seguían viendo cada dos por tres las caritas de mis padres, jejeje!
Este mes ha sido horrible… ¡y se suponía que iba a ser de los buenos! Por lo menos de los llenitos de trabajo y nuevas metas… y de repente, en un par de días todo tiradito por la borda. Para que luego digan que hay que hacer planes de futuro…. Sí, sí, no digo que no, pero creo que lo mejor es hacer planes para un futuro no tan cercano porque si no te puedes quedar sin nada de golpe y porrazo ¡y no veas lo que jode!
Me puse enferma. Una enfermedad que no es grave, pero de las que te dejan echa una mierdecilla tanto física como moralmente… sobre todo si eres de los míos, de los presumidillos…
Escribí muchas cosas pensando en postearlas aquí, que supierais como me sentía… pero luego no las colgaba. Eran desvaríos feos y ridículos provocados por la fiebre.
No volví al trabajo hasta dos semanas después. Y prometo, aunque no hace falta, que mi intención era volver mucho antes… pero no me atreví. Todo el mundo me decía que no fuera tonta, que me quedara en casa, pero ya en los últimos cinco días me encontraba bien… sólo que me veía horrible.
Empecé a darme cuenta de lo mucho que pienso en la imagen, y en la importancia que le doy a la mía propia. Nunca me he considerado superficial… siempre decía que el aspecto era lo de menos… pero me he dado cuenta de que el mío no lo es. Miguelín me dijo hace unos días, la frase, la que resume lo que intentaba decir yo, salvo que dando círculos para que no sonara fea en mi cabeza: “gran parte de ti es tu propia imagen”. Y ¡plon! ya estaba dicha.
Con esto no quiero decir que sólo piense en eso, o que me vea preciosa, ni mucho menos. Se que soy de lo más normal, y de lo más consciente de mis defectos, que no son pocos. Pero creo que, además de con mis palabras, digo mucho con mi aspecto, cuando conozco gente, cuando trabajo, incluso con la gente que ya conozco… Y después de darme cuenta… no se si me gusta o no. Como dice Miguel es parte de mi, pero no lo había pensado hasta ahora.
Creo que soy más que imagen, intento demostrarlo a diario y creo que suelo conseguirlo. Pero, se me ha quedado la espinita de que no supe ponerme el mundo por montera. No supe dejar de pensar en mi imagen y coger fuerzas de dentro, de lo que soy, y salir a la calle con mi cara y mi cuerpo marcados y demostrar que valgo mucho y que hago bien el trabajo que por ahora estoy haciendo.
Supongo que es porque este año me está costando sentirme con fuerzas, sentirme capaz de todo, y claro, no iba a ser menos en esos momentos...
¡Me estoy volviendo una pija y por demás!!! Jejejeje!!! Aish!
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