Hay veces que se tienen días raros.
Días en los que aunque te hayas estado riendo hace dos minutos, ocurre algo que te hace sentir mal, que te recuerda todo lo que has hecho mal antes… ¡¡y te entra una rabia por dentro!!!
Empiezas a pensar… a dar vueltas… y sientes que necesitas un cambio radical… que ya sólo lo del pelo no sirve… y empiezas a cambiar la rabia por la tristeza… piensas en todo aquello que no hiciste y ahora te arrepientes… y sigues pensando en todo aquello que podrías, o quizás, deberías hacer si cambiaras todo….
¡Y otra vez la rabia! ¿Qué haces? ¡Romper! Romper algo. Y empiezas a mirar a tu alrededor, a buscar con los ojos eso que puedes romper, lo que crees que podría ayudarte si lo rompes.
De repente tu mirada se para y ves eso…eso…y te pones triste y piensas en todo lo vivido, en todo lo que ha visto con el paso del tiempo… y piensas en si de verdad eso te ata tanto. En si de verdad serías más libre si lo cogieras con las dos manos y lo tiraras lejos, muy lejos y lo vieras caer contra el suelo, rompiéndose en mil pedazos…
Ya no sabes lo que sientes… te sientes tan triste… que empiezas a pensar en si eso no es lo que necesitas de verdad, porque si lo necesitaras, sólo con pensarlo te desahogarías… y de eso nada… sigues triste y dudando…
¡Joder! Pero qué puta culpa tiene eso como para que descargues toda tu rabia así…
Al final, como siempre, sales de la habitación, sin haber roto nada y pensando en que es mejor seguir así, seguir adelante e intentar arreglar las cosas ahora… poner todo de tu parte ahora para sentirte bien después, y llegar a pensar, que a pesar de todo, lo has conseguido… a pesar de todo seguiste adelante y te sientes bien…
¿¿Pero y si no sale???
1 comentario:
Mañana cubatazo!
Publicar un comentario