
“No corramos por favor, que me gusta vivir”. Éstas son las palabras de su mujer. Las que ya me demuestran que incluso su mujer es bien inteligente. Claro que como no iba a ser así, cómo iba a estar él, o cualquier persona de su capacidad, con alguien que no pueda comprenderle.
Pero lo que ya acabó enganchándome fue su comentario a las palabras de su mujer: “me gusta vivir, dice, ¡Qué capricho!”
No pude evitar una sonrisa. Una sonrisa que venía de la lectura actual (no podéis negarme las connotaciones tan bonitas que tiene la palabra capricho en esta frase… me parece preciosa, dice muchas cosas más de las que parece a simple vista… me ha quedado esto un poco estilo “Alfredito Saldaña” ¿no?) y también con un cierto recuerdo cariñoso a sentimientos encontrados hace unos cinco años más o menos.
Y es que Juan Gelman es un escritor sobre el que hice un trabajo en mi primer año de carrera y con el que, gracias a mi hermana, conseguí la única matrícula de honor de toda mi filología. (En realidad recuerdo que me enfadé… mi hermana no hizo más que sacarme faltas. Prácticamente la matrícula es suya por que yo no hice casi nada, y lo poco que hice lo rehizo ella. Era su cuenta pendiente. Ahora lo entiendo más que antes. Y aún así no puedo, ni pude, dejar de darle las gracias).

No he podido dejar de leer toda la noticia. Cada párrafo tenía algo que se marcaba en mi cabeza. El entrevistador ya reconoce desde un principio que su intención es preguntarle el sentido de la vida a este gran hombre. A este nuevo premio Cervantes, muy merecido. Gelman lo que le contesta (algo tan comprensible… tiene mucha razón a mi forma de ver) que no es un tema para una entrevista, sino para una charla entre amigos en una bar (si tienes unos amigos como los que hay que tener, claro está)
Gelman como periodista destaca que lo que se hace en periodismo es completamente diferente a lo que se hace en poesía “en periodismo la verdad consiste en sacar lo oculto al público, pero en poesía lo que se saca es la verdad de uno mismo, la verdad de la existencia” y continua: “lo contrario del olvido no es la memoria, sino la verdad”.
Sufrió mucho en su vida. Perdió a su hijo y a su nuera y tardó veinte años en encontrar a la hija de ambos. Pero aún así nunca tuvo deseos de venganza, esa rabia tan natural que todos podríamos sentir en su situación. El dice que quiere hacer justicia, simplemente. “la venganza nunca es la solución y además da mal ejemplo.”
Ismael serrano en una canción menciona el miedo a que Peter Pan descubra que ha perdido la inocencia… quizá él leyó a Gelman y pensó igual que él, que la inocencia y la ingenuidad siempre se pierden con los años, pero además Gelman siempre dice que “a pesar de ello hay que evitar ponerse frente al cínico que descree todo”. Y es que nunca los extremos fueron buenos.
No se que os parecerá esta entrada… si os sorprenderá o si os parecerá demasiado larga y aburrida… pero sabéis que en este blog siempre hago lo mismo (y parece ser que no somos pocos) que Gelman también dice escribir por la simple necesidad de expresarse. Como una forma de vida “no me importa el lector o el efecto que producirá en él. Uno no se propone nada, lo único que puede hacer es tratar de traducir la sensación de lo que le cerca”
Yo creo que volveré a leerle. Ahora le entenderé mejor que entonces.

Aquí os pongo también un mini regalito, para que le leais y os deis algo de cuenta de la maravilla de escritor que es este hombre adorable:
"LA CONVERSACIÓN CON MARA ANOCHE"
En la jaula del pensamiento no cabe el amor que no dan. La mentira cubre el planeta. Hayvisitas que no llegan y parientes prestados. Una hijaaniquila a su padre, un tenor canta La Traviata. La voz se recuesta en la sangrecomo existir bajo el sol. Pasa
el poder vestido de célebres venenos. Del otro lado estamos tristes, con furias dudosas, tristes, y amores llenos y vacíos quemarchita la indignación. ¿Esoexplica la prosa del mundo?A veces ceso totalmente y se abren los pedacitos del amaneceren un rincón de la lengua."